Una señal definitiva, que viene de la mano de la iglesia. En un pueblo del sureste de Los Ángeles, un colegio de monjas, la directora llevaba 30 años al frente del colegio. Desde 1997 abrieron una cuenta extraoficial donde ingresaban parte de los cheques de los estudios para supuestas ayudas. Tras su jubilación se dieron cuenta que ese dinero se lo gastaron en un casino de Las Vegas.
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