Si uno rasca con paciencia, hasta en los grandes acontecimientos que cambiaron el curso de la historia, encuentra que lo que nos contaron no se ajusta a la realidad. Los pequeños detalles son trascendentales. Esta semana, Fernando Rueda ha estado en Punta Umbría (Huelva) y ha paseado por la playa a la que, hace 75 años, llegó el cadáver de William Martin, un militar galés que cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial.
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