Hablamos con Ana María Vázquez Hoys de las muertes más tontas de la historia. Comienza con la muerte de Atila que, habiendo sido guerrero, murió de la manera más absurda: ahogado con su propia sangre tras una hemorragia nasal. Además, nos habla de algunos de los reyes españoles, como Fernando el Católico, que murió por comer testículos de toro y Enrique I de Castilla, que falleció cuando jugaba a tirar piedras con sus amigos y una le alcanzó.
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